
In Memorian
Fabio Sánchez Barrero
Por: Hernando Contreras Otálora
Con la venia del señor Cura párroco del municipio de Villapinzón, de los familiares y amigos de Fabio Sánchez Barrero, quiero rendir mi sentimiento testimonial por su triste partida.
Señoras y señores:
No es fácil en el escenario de la sabana fría, encontrar respuesta a una realidad, a esa incomprensible noticia que nos estremeció, que nos conmovió, el lamentable fallecimiento de nuestro amigo y entrañable hermano “Fabio Sánchez Barrero”. Como se agitan en este momento nuestras fibras más intimas, como palpita en este instante mi corazón y cimbra nuestro ánimo, cuando la vida de este ser querido se apaga “posando en el Magred de otras luces y ahora su luz cruza apresurada al manto oscuro de la noche”.
Desconcertados y atónitos nos encontramos en este momento lúgubre. No te imaginas Fabio como nos deja hueca el alma, como se siente helado el vacio del hombre amable e hidalgo, tan cargado de valores y virtudes, tan entregado a grandes causas, tan infinitamente enamorado de su tierra, que hoy se aglutina presuroso a despedirlo, porque la medida de su amor, como lo decía San Agustín fue justamente “el amor sin medida”, por Villapinzón, esa es una verdad que no requiere ser demostrada, porque es un hecho notorio, que salta a prima facie, porque se entregó con mística, devoción a una obra magnánima, a una tarea tan fecunda, en realizaciones de interés social con énfasis en las más desprotegidos, que hacen insuperable su ejercicio, esos beneficios, esos logros y resultados, lo registrará la historia como un inventario de justicia y reconocimiento.
Quiero decirte Fabio que dejas una huella irreductible de pedagogía y enseñanzas, de comportamiento que servirá de guía y de ejemplo para las nuevas generaciones de gobernantes, en la práctica de los principios de la ética, de la moral, de la honestidad, la honradez y las buenas costumbres, tema tan decadente y cuestionado en nuestros tiempos. Fabio fue un fiel intérprete de esas normas universales, un obsesionado practicante, a toda prueba. Su digno y ponderado proceder, lo convirtieron en un símbolo de admiración y de respeto, presupuesto y premisa fundamental que extendió con lujo de competencia dentro de esa concepción universalista de objetividad y sano equilibrio.
En esa línea de continuidad de nuestro descriptivo retozo es destacable, ese admirable y elevado criterio de la LEALTAD que ejerció en toda sus manifestaciones como en su ubicación ideológica, la cual mantuvo incólume e inamovible a ultranza y usanza de los tiempos, con orgullo y legitimo derecho; actitud que brindo a sus reconocidos lideres y jefes amigos que en el pretérito y en el presente fueron exaltados a las grandes direcciones del Estado. A todos ellos les ofreció su inconmensurable como decisiva ayuda. No sé, si en las postrimerías de su existencia, ese manejo pulcro a la lealtad, a esa entrega y desmedido apoyo a las causas políticas, fueron reconocidos y compensados como un lógico justiprecio y merecimiento por su considerable labor.
Fue en el foro y la faena, un amable y respetuoso contradictor, que esgrimió con altura sus argumentos, porque de sus palabras No surgieron jamás ofensas temerarias, de ello soy su testigo actuario.
Quiero terminar esa ovación testimonial, para hacer referencia a uno de sus más peculiares atributos: La Praxis Armónica de la Amistad y de los Buenos Modales, la cual cultivo con Esplendor Veris, ese caballero incondicional, contertulio y agradable admirador, fue un príncipe subyugante de la cortesía, sugestivo relacionista que conjugo en grado sumo con natural autenticidad, su intachable amabilidad y simpatía, por su excelso trato señorial, tan rico de finura y elegancia. Fue un hombre desprendido y generoso, de porte sencillo y trato abierto. ¡Que gran amigo fuiste Fabio! ¡Qué gran tipazo! ¡Que ser tan especial, excepcional e integérrimo!, porque conservo en la mente como Humbold, el destino de la grandeza y el pensamiento de Voltaire “de que la amistad es fuente creadora, de unidad y solidaridad”.
La verdad Fabio, es que nos cubriste de gloria y nos abriste el sendero para emular tus pasos. No pasamos desapercibo tu sentimiento de unidad familiar y dentro de este contexto, supiste compartir los encantos filiales y promocionar sus valores. Porque asimilo y fue artífice consejero en duros y críticos momentos, por ello sus padres, hermanos y familiares, lo consideraron un líder e imprescindible núcleo y eje de sus ideas, centro de atención, de credibilidad y promotor convincente de su integración.
Supo gozar y disfrutar con alegría los instantes generosos de la vida y entender con sana modestia las privaciones de la misma. Gracias Fabio, por habernos dado tanto, más allá del cubrimiento de la imaginación y de los sueños. Todo queda esculpido y plasmado en nuestro amado municipio de Villapinzón, que hoy lo despide afligido y que vibra al unísono porque te reconoce con orgullo patrio, como su insigne benefactor.
Por ese significado misional de servicio, “Que llora por tu ausencia con lamento elocuente” y que lo conduce compungido al sepulcro para que inicie su merecida felicidad eterna.
Finalmente, debo y es mi deber decirlo como católico practicante, que la presencia de Fabio Sánchez Barrero en la tierra, sugiere un cántico de gratitud al Señor nuestro Dios por habernos permitido usufructuar, su incalculable y generosa obra y por habernos ofrecido su espontánea y esplendida amistad.
Gracias Dios Nuestro
Villapinzón, 15 de septiembre de 2008